La felicidad es un relámpago que se desvanece y no torna. Para evitar su olvido, es preciso embalsamarla en un recuerdo.
Esta frase apareció hace dos días en los pasatiempos de El País. Se llegaba a ella resolviendo anagramas.
Hay que ver lo instructivas que pueden ser a veces las palabras desordenadas.
jueves, agosto 04, 2005
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
0 comentarios:
Publicar un comentario en la entrada