La duodécima prueba que tuvo que superar Astérix en Las doce pruebas de Astérix consistía en responder al enigma que le planteaba la esfinge. Y el enigma era el siguiente:
¿Qué es, qué es, que nace con cuatro pies, crece con dos y envejece con tres?
Cuando supe la respuesta, me quedé pensando y me dije que yo no envejecería con tres pies sino que seguiría teniendo dos. Eso de andar coja no me hacía mucha gracia.
Sin embargo, me equivoqué. Sigo teniendo cuatro.
Y es que para alcanzar la tableta de chocolate de almendras no sería nadie sin el taburete de la cocina.
jueves, agosto 18, 2005
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